¿Cuál es tu misión?

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Primero la identidad, después la misión

Al leer el relato de la Creación de Génesis 1, podemos percibir un patrón:

  • primero, Dios identifica qué está creando;

  • después, le da un propósito o misión.

Veámoslo con mayor detenimiento. Primero, Dios llamó a la luz, la cual separó de las tinieblas, para delimitar el día de la noche (ver Gén. 1: 3-5). «Luego dijo Dios: “Haya un firmamento en medio de las aguas, para que separe las aguas de las aguas”» (Gén. 1: 6, RV95). La identidad de lo que estaba creando (por ejemplo, el firmamento) se estableció antes de indicar su propósito (dividir las aguas de las aguas). Este patrón se repite a través de toda la semana de la Creación.

Dada la manera secuencial en que Dios crea —por ejemplo, la luz antes de las plantas y las plantas antes de los animales— se evidencia que es intencional. Dios ya sabe el propósito de su creación y crea con un propósito en mente. El patrón de introducir la identidad de lo creado antes de su propósito se mantiene a través de todo el capítulo. Podemos deducir que Dios intentaba que el lector reconociera que la identidad precede a la misión.

Antes de que se nos presente la misión de Adán y Eva de fructificar y multiplicarse; llenar la tierra y someterla; ejercer potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra (Gén. 1: 28, RV95), se nos presenta su identidad (ver Gén. 1: 27). Es su identidad como seres creados a la imagen de Dios lo que diferencia su misión de «fructificad y multiplicaos» de la de las criaturas del mar y las aves aladas (ver Gén. 1: 22). Los parámetros de lo que implica fructificar y multiplicarse vienen delimitados por la identidad de la criatura que recibe la misión. Mientras que la misión para los peces y las aves se limita a fructificar y multiplicarse físicamente, para los humanos, que han sido creados a la imagen de Dios, tiene implicaciones intelectuales y espirituales.

La misión no puede entenderse plenamente hasta que se entienda la identidad. Del mismo modo, una identificación errónea nos conducirá a una mala interpretación de nuestra misión. Dicho de otra manera: no sabemos cuál es nuestra misión si no sabemos quiénes somos.

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  • Copia de tu versión preferida de la Biblia Hechos 7: 20-36.

  • Para abreviar puedes copiar únicamente los versículos 35 al 36.

  • O si lo prefieres, puedes parafrasear el pasaje bíblico utilizando tus propias palabras, resumirlo o hacer un bosquejo.

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