Cómo Afrontar Las Malas Decisiones

Lee para el estudio de esta semana

Nehemías 13:23–25; Deuteronomio 7:3, 4; 2 Corintios 6:14; Esdras 9; Esdras 10; 1 Corintios 7:10-17.

Para memorizar

“Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo” (Esd. 9:6).

Esdras y Nehemías llegaron a ser líderes en comunidades donde el matrimonio mixto con no israelitas pasó a ser la norma. Ambos dirigentes estaban muy preocupados por esto, ya que querían conducir a la nación a una estrecha relación con Dios. Eran conscientes de la influencia negativa que los no creyentes o los adoradores de ídolos podían tener sobre el pueblo de Israel; habían visto los terribles efectos a lo largo de la historia. Las religiones cananeas se extendieron por todo Israel, hasta que Baal y Asera eran adorados en cada lugar alto. Además, la influencia que los cónyuges paganos tenían sobre las familias israelitas era perjudicial. Balaam aconsejó a los moabitas que enviaran a sus mujeres a los israelitas, seguro de que los israelitas se apartarían de Dios al caer por causa de estas mujeres. Lamentablemente, estaba en lo cierto. Los cónyuges no solo se influyen entre sí, sino también la fe de sus hijos se ve afectada.

¿Qué harán Esdras y Nehemías con esta situación?


Comentarios Elena G.W

En los anales de la historia humana, el desarrollo de las naciones, el nacimiento y la caída de los imperios, parecen depender de la voluntad y las proezas de los hombres; y en cierta medida los acontecimientos se dirían determinados por el poder, la ambición y los caprichos de ellos. Pero en la Palabra de Dios se descorre el velo, y encima, detrás y a través de todo el juego y contrajuego de los humanos intereses, poder y pasiones, contemplamos a los agentes del que es todo misericordioso, que cumplen silenciosa y pacientemente los designios y la voluntad de él (Profetas y reyes, p. 366).

El momento actual es de interés abrumador para todos los que viven. Los gobernantes y los estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres pensadores de todas las clases, tienen la atención fija en los acontecimientos que se producen en derredor nuestro. Observan las relaciones que existen entre las naciones. Observan la intensidad que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en víspera de una crisis estupenda.

La Biblia, y tan sólo la Biblia, presenta una visión correcta de estas cosas. En ella se revelan las grandes escenas finales de la historia de nuestro mundo, acontecimientos que ya se anuncian, y cuya aproximación hace temblar la tierra y desfallecer de temor los corazones de los hombres (Profetas y reyes, p. 394).

Quiero decir a nuestro pueblo: Que nadie sea alejado de los principios sólidos y razonables que Dios ha establecido para guiar a su pueblo, y que nadie confíe para su dirección en métodos tales como arrojar una moneda…. Que nadie sea engañado con tanta facilidad ni inducido a confiar en semejante prueba. Que nadie rebaje su experiencia al recurrir a métodos indignos para encontrar dirección en cuestiones importantes relacionadas con la obra de Dios.

El Señor no obra en una forma casual. Buscadlo fervorosamente en oración. El impresionará la mente y dará a conocer su voluntad. El pueblo de Dios debe ser educado para no confiar en las invenciones humanas y en las pruebas inciertas como medio para conocer la voluntad de Dios concerniente a ellos. Satanás y sus instrumentos siempre están listos para aprovechar cualquier oportunidad de alejar a las almas de los principios puros de la Palabra de Dios. La gente que sea guiada y enseñada por Dios no dará lugar a métodos que no estén respaldados por un “así dice el Señor”.

Que todos los que pretenden estar preparándose para la venida del Señor lo busquen humildemente para obtener conocimiento acerca de su voluntad, y para tener un espíritu que esté dispuesto a andar en toda la luz que él envíe. Como pueblo hemos tenido mucha instrucción concerniente a nuestro deber de depender de Dios para obtener sabiduría y consejo. Vayamos a la Palabra de Dios en busca de instrucción (Mensajes selectos, t. 2, p. 376).

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