Familias de fe

«Corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante. Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona. Jesús soportó la cruz, sin hacer caso de lo vergonzoso de esa muerte, porque sabía que después del sufrimiento tendría gozo y alegría; y se sentó a la derecha del trono de Dios». Hebreos 12: 1-2

¿Cómo pueden mantenerse fieles las familias? Orando; porque las familias que oran unidas, permanecen unidas. La oración mantiene a Cristo como el centro de la familia.

Los pecados de nuestros padres

Introducción: Éxodo 34: 7; Ezequiel 18: 4

Sufjan Stevens es un cantante y compositor norteamericano que ha enfocado su música en todo lo que sufrió de niño cuando fue abandonado. Su vida y su arte giran alrededor de ese tema. En ello reconocemos que la experiencia de una persona con su familia es básica para su desarrollo y sus decisiones. El pecado destruye las relaciones. A menudo el diablo comienza atacando la primera y máxima relación: la familia.

Jesús nació de aquel linaje de mentirosos, prostitutas y pecadores, incluyendo a David y a Betsabé.

Seguramente habrás oído hablar de la «maldición generacional». Viene a decir que si los padres cometen un pecado, los hijos cometerán el mismo pecado y así se seguirá cometiendo en las futuras generaciones. Éxodo 34: 7 dice que Dios «castiga la maldad de los padres en los hijos y en los nietos, en los bisnietos y en los tataranietos». Algunos creen que eso significa que Dios castigará directamente a los hijos por las transgresiones de sus padres, pero eso sería un acto cruel de parte de un Dios de amor. Por el contrario, Ezequiel 18: 4 afirma: «A mí me pertenece todo ser humano, lo mismo el padre que el hijo. Aquel que peque, morirá». Aunque Dios únicamente disciplina al que ha pecado contra él, los pecados de los padres a menudo afectan a toda la familia, malogrando las relaciones familiares y perpetuándose en sus descendientes, porque lo han visto y les resulta natural. Los hijos sufren a causa de los pecados y malas decisiones de los padres, y llegan ellos mismos a cometer esos desatinos en el futuro. Vemos ejemplos de esto en la vida de Sufjan Stevens y en las vidas de personajes de la Biblia como David y Betsabé.

David pecó contra Dios al tener relaciones sexuales con Betsabé. Como resultado, Ahitofel el abuelo de Betsabé, aconsejó a Absalón, hijo de David, que se revelara contra su padre. Esa rebelión le costó la vida. David pagó un alto precio por sus pecados y las consecuencias de los mismos afectaron las vidas de sus hijos. La belleza del relato es que no todo terminó de aquella manera. Jesús nació de aquel linaje de mentirosos, prostitutas y pecadores, incluyendo a David y a Betsabé. Sin embargo, Jesús vivió una vida libre de pecado, dando fin a toda maldición generacional así como a ciclos de pecados y abusos que se manifestaron en su familia. Jesús ofrece adoptarnos en su familia de manera que los males presentes en la nuestra puedan ser vencidos. Como parte de la familia de Jesús, ya no nos condicionan por completo los pecados de nuestros padres; Jesús nos ofrece una nueva vida en él.

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