Los ritmos de la vida

«En este mundo todo tiene su hará; hay un momento para todo cuanto ocurre». Eclesiastés 3: 1

En la vida atravesamos diversas fases: nacemos, crecemos, enfermamos y morimos. Los seres humanos experimentamos ritmos vitales parecidos a los de una planta que surge de una semilla: tras ser sembrada, crece, se marchita y muere.

¿Quién está a tu lado en los momentos difíciles?

Introducción: Josué 24: 15; Efesios 4: 2; Santiago 5: 16

Vivo en una parte del mundo donde el año se divide en cuatro estaciones. Sin embargo, muchas veces en Nueva Jersey, cuando han pasado ya dos meses de primavera, aún seguimos esperando que llegue la cálida brisa y se vaya el frio hielo del invierno. Y así como las estaciones van pasando, primero la primavera, luego el verano, después el otoño y finalmente el invierno, así también va pasando la vida con sus ciclos: momentos de felicidad y alegría, momentos de preocupación y tristeza …

¿Qué hacer cuando enfrentamos el invierno de la vida y no vemos señales de mejoría?

Al igual que sucede con las estaciones, a veces en la vida pasamos por etapas que duran más de lo que quisiéramos, y ansiamos que amanezcan días más felices. Pero no perdemos la esperanza. Gracias a Dios ya su Palabra podemos mantenernos esperanzados. Aunque el invierno se resista a pasar, sabemos que pronto llegará la primavera. Pero ¿qué hacer cuando enfrentamos el invierno de la vida y no vemos señales de mejoría? Dios, en su infinita sabiduría y amor, lo ha dispuesto todo para que no enfrentemos esos momentos a solas. Afortunadamente, tenemos a nuestra familia para superar juntos las diferentes etapas de la vida.

Cierra los ojos y piensa en algunos de los momentos más impactantes de tu vida. Ocasiones cuando te sentías muy feliz; quizá el día en que alcanzaste una meta. Piensa también en otras que no fueron tan buenas, en momentos de tristeza y ansiedad. Luego piensa en las personas a quienes acudiste y que te apoyaron y oraron por ti, o que se gozaron contigo. Para muchos de nosotros, esas personas eran miembros de nuestra familia. Dios ha dispuesto que enfrentemos la vida como una familia, tanto los momentos buenos como los difíciles. Después de buscar primeramente a Dios, podemos acudir a nuestros seres queridos para que nos ayuden a sobrellevar las tensiones de la vida.

La Biblia nos invita a orar unos por otros (Sant. 5: 16), a que nos ayudemos y consolemos mutuamente ya que nos expresemos amor y dulzura (Efe. 4: 2).

Un día, las etapas de nuestra vida llegaran a su fin. Ojalá que nuestro objetivo sea alcanzado y que nuestras oraciones sean contestadas para que, junto al Salvador, nos reunamos ese día con quienes nos han acompañado a través de esas etapas. Quiera Dios que todos vivamos vidas que proclamen nuestra esperanza de llegar a la Tierra Nueva con todos nuestros seres queridos. «Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor» (Jos. 24: 15), sea lo que sea que la vida nos depare.


Angelique Francois, New Jersey, USA

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