Imágenes De La Unidad

Lee para el estudio de esta semana

1 Pedro 2:9; Éxodo 19:5, 6; Efesios 2:19-22; 1 Corintios 3:16, 17; 1 Corintios 12:12-26; Juan 10:1-11; Salmo 23.

Para memorizar

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (1 Cor. 12:12).

Cualquiera que haya estudiado la Biblia sabe que está llena de imágenes y símbolos que apuntan a realidades mayores que esas imágenes y símbolos en sí. Por ejemplo, la esencia de todo el sistema sacrificial bíblico es, en cierto sentido, un símbolo de una realidad mucho mayor: Jesús y todo el plan de salvación.

En la Biblia se usan muchos otros tipos de imágenes y, a veces, también los elementos más básicos, como el agua, el fuego o el viento. Según el contexto, estas son imágenes de verdades espirituales y teológicas. Por ejemplo, cuando Jesús dijo: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:8), usó el viento como símbolo del Espíritu Santo.

La Biblia utiliza imágenes para describir la clase de unidad que encontramos en la iglesia, y que Dios llama a manifestar ante el mundo. Cada imagen individual no está completa en sí misma; en su conjunto, estas revelan muchas cosas sobre la unidad de la iglesia, como la relación de la iglesia con Dios, entre los miembros y con la comunidad en general.

La lección de esta semana analizará algunas de las imágenes y lo que nos dan a conocer sobre la unidad en Cristo.


Comentarios Elena G.W

Si no hubiera disciplina ni gobierno de la iglesia, ésta se reduciría a fragmentos; no podría mantenerse unida como un cuerpo. Siempre hubo seres humanos de espíritu independiente, que aseveraron que estaban en lo correcto, que Dios los había instruido, impresionado y conducido en forma especial. Cada uno tiene una teoría propia, opiniones que le son peculiares, y cada uno sostiene que sus opiniones están de acuerdo con la Palabra de Dios… Apartan a los demás del cuerpo y cada uno es en sí mismo una iglesia separada. Todos no pueden estar en lo cierto, y sin embargo, se declaran conducidos por el Señor.

Después de impartir sus instrucciones, nuestro Salvador promete que si dos o tres se unen para pedir algo a Dios, eso les será concedido. Cristo demuestra con esto que debe haber unión con los demás, aun para desear un objeto determinado. Se da gran importancia a la oración unánime, a la unión de propósito… Debe haber acuerdo en las cosas que se desean y por las cuales se ora. No debía tratarse simplemente de los pensamientos y la actividad de una mente expuesta a engaño; la petición debía reflejar el deseo ferviente de varias mentes concentradas en el mismo punto (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 471).

Nadie piense que no tiene necesidad de golpe [de corrección] alguno. No hay persona ni nación que sea perfecta en todas sus costumbres y maneras de pensar. Una debe aprender de otra. Por esto, Dios quiere que las diferentes nacionalidades se asocien para llegar a ser un solo pueblo en sus maneras de ver y en sus propósitos. Así verá cumplida la unión que es en Cristo (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 145).

Vivimos en una época cuando todo verdadero cristiano debe mantener una relación viva con Dios. El mundo está lleno de los sofismas del enemigo y estamos seguros solamente cuando aprendemos las lecciones de la verdad del mismo gran Maestro. La obra solemne en que estamos empeñados demanda de nosotros un esfuerzo poderoso y unido bajo la dirección divina.

El Señor desea que sus obreros se aconsejen mutuamente; no que avancen en forma independiente. Los que han sido hechos ministros y guías del pueblo deben orar mucho cuando se reúnen. Eso les brindará una ayuda y un ánimo maravillosos, vinculará corazón con corazón y alma con alma, induciendo a cada hombre a la unidad, a la paz y al poder en sus esfuerzos (Testimonios para los ministros, p. 485).

El cielo y los santos ángeles están trabajando para unir, para producir unidad de fe, en un solo cuerpo. Satanás se opone a esto, y está decidido a esparcir, a dividir y a introducir diferentes sentimientos… Jesús estableció que la fe de su pueblo debía ser una sola. Si uno comienza a predicar algo distinto, ¿cómo podrían ser una sola cosa los que creen mediante su palabra? (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 293).

03/11/2018

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04/11/2018

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