La Unidad Entre Cristianos

Lee Marcos 9:38 al 41; y Juan 10:16. ¿Qué nos enseña la respuesta de Jesús al apóstol Juan acerca del exclusivismo y los prejuicios sobre quién es un verdadero seguidor de Jesús?

Los adventistas del séptimo día suelen interpretar que la oración de Jesús, de Juan 17, se aplica a la unidad de su confesión eclesiástica. Debemos estar unidos como iglesia para cumplir con nuestra misión de compartir el mensaje de los tres ángeles. En este aspecto, casi no hay discusiones.

Pero ¿qué sucede acerca de la unidad con los demás cristianos? ¿Cómo debemos relacionarnos con ellos a la luz de lo que Jesús pidió en oración?

Sin lugar a dudas, creemos que Dios tiene personas fieles en otras iglesias además de la nuestra. La Biblia también aclara que Dios tiene a sus fieles incluso en Babilonia: “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (Apoc. 18:4).

Al mismo tiempo, según el libro de Apocalipsis, existe mucha apostasía entre los que profesan el nombre de Cristo y, en los últimos días, muchos cristianos falsos se unirán entre sí y con el Estado para provocar la persecución representada gráficamente en Apocalipsis 13:1 al 17. Por lo tanto, los adventistas siempre han sido muy cuidadosos al participar en llamados a la unidad con otras iglesias, como se observa en el Movimiento Ecuménico.

Entonces, ¿cómo deberíamos relacionarnos con otras confesiones religiosas? Elena de White escribió lo siguiente: “Cuando el agente humano somete su voluntad a la voluntad de Dios, el Espíritu Santo impresionará los corazones de aquellos a quienes ministra. Me ha sido mostrado que no debemos rehuir a las obreras de la Unión Pro Temperancia de Mujeres Cristianas. Uniéndonos con ellas en defensa de una total abstinencia no cambiamos nuestra posición en cuanto a la observancia del séptimo día, y podemos demostrar nuestro aprecio por su posición en cuanto al tema de la temperancia. Al abrir la puerta e invitarlas a unirse con nosotros en el asunto de la temperancia, nos aseguraremos su ayuda en lo que atañe a la temperancia; y ellas, al unirse con nosotros, oirán nuevas verdades, las cuales el Espíritu Santo está esperando impresionar en sus corazones” (MB 170).

Aunque esta cita estaba abordando un problema específico en un momento específico, proporciona principios que podemos seguir con respecto a cómo nos relacionamos con los demás cristianos.

En primer lugar, podemos trabajar con ellos sobre la base de intereses sociales comunes. En segundo lugar, si nos unimos a ellos, debemos hacerlo de una manera que no comprometa nuestras creencias o prácticas. En tercer lugar, podemos y debemos usar esta “unidad” para compartir con los demás las preciosas verdades con las que hemos sido bendecidos.


Comentarios Elena G.W

Las palabras que el Señor envía serán rechazadas por muchos; pero las palabras que pueda hablar el hombre serán recibidas como luz y verdad. La sabiduría humana apartará de la abnegación, de la consagración, e ideará muchas cosas que tienden a invalidar el efecto de los mensajes de Dios. No podemos tener ninguna seguridad si dependemos de hombres que no están en estrecha relación con Dios. Ellos aceptan las opiniones de los hombres; pero no pueden discernir la voz del verdadero Pastor, y su influencia descarriará a muchos aunque ante sus ojos se acumule prueba sobre prueba que testifiquen de la verdad que el pueblo de Dios debe tener para este tiempo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1169).

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor (Juan 10:16).

La verdad se debe presentar con tacto divino, amabilidad y delicadeza. Debe provenir de un corazón que ha sido hecho impresionable y compasivo… Que nuestras palabras sean amables cuando tratamos de ganar almas. Dios será la sabiduría para la persona que la busca en la fuente divina. En todas partes hemos de buscar oportunidades, debemos perseverar en oración y estar siempre listos a dar una razón de la esperanza que hay en nosotros, con humildad y temor… El Espíritu Santo aplicará a las almas las palabras habladas en amor. La verdad ejercerá poder de convicción cuando se la hable bajo la influencia de la gracia de Cristo (Exaltad a Jesús, p. 205).

Sed cautos en vuestro trabajo, hermanos, para no atacar los prejuicios de la gente en forma muy violenta. No debe haber desviaciones del camino para atacar a otras denominaciones; porque eso crea tan solo un espíritu combativo y cierra los oídos y los corazones para la entrada de la verdad. Tenemos nuestra obra que hacer, la cual no ha de derribar, sino edificar. Hemos de reparar la brecha que ha sido hecha en la ley de Dios. La obra más noble es la de edificar, la de presentar la verdad con su fuerza y con su poder, y permitir que ella corte y se abra camino a través del prejuicio, y revele el error en contraste con la verdad…

Nuestra obra consiste en decir la verdad con amor, y no mezclar en la verdad los elementos no santificados del corazón natural, expresar cosas que participen del mismo espíritu que poseen nuestros enemigos. Todos los ataques incisivos volverán contra nosotros con doble fuerza cuando el poder esté en las manos de los que puedan ejercerlo para nuestro perjuicio. Me fue presentado repetidamente el mensaje de que no hemos de decir ni una sola palabra, no hemos de publicar una sola frase, especialmente referente a personalidades, que incite a nuestros enemigos contra nosotros y despierte sus pasiones hasta el grado máximo, a menos que sea positivamente esencial para vindicar la verdad (El evangelismo, p. 418).

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