Vivir con propósito

Opinión: Salmo 133:1; Mateo 28:18-20

¿Cuál es tu propósito en la vida? ¿Para qué fuiste creado? A menudo olvidamos el verdadero propósito por el que vivimos en este planeta. A veces nos centramos demasiado en logros terrenales —como estar en el tope de nuestro grupo escolar, ir a la universidad, conseguir un trabajo bien remunerado, o ser famosos—, pero ¿es para eso que Dios nos trajo a la fi erra? Mateo 28: 18-20 dice que nosotros, sus discípulos, debemos salir a bautizar y a ensenar a la gente acerca de él, nuestro Señor y Salvador. Por tanto, nuestra misión aquí es ensenar a nuestros compañeros, maestros, o incluso a nuestros padres acerca de Jesús y de su segunda venida.

A menudo olvidamos el verdadero propósito por el que vivimos en este planeta.

Al ver las noticias o al navegar por Internet comprobamos que nos falta unidad. Como miembros y dirigentes de la iglesia debemos ponernos a disposición de nuestros vecinos, compañeros de trabajo y de aquellos que viven en circunstancias menos afortunadas. Debemos tratar de unir a todos los que podamos bajo el estandarte del amor y la armonía. El Salmo 133:1 leemos: «¡Vean que bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!». Somos la paz que este mundo tan desesperadamente necesita. Somos pacificadores. Pero, para lograr ese objetivo, debemos reflexionar en nuestro carácter y en nuestra conexión espiritual con Dios.

¿Te da vergüenza o temor hablar de Dios y del cielo? ¿Eres una persona apocada? ¡No temas! Tienes un conocimiento y una información mejores de lo que este mundo puede ofrecer, porque tienes una vida con Jesús. Cierra los ojos e imagina una vida sin dolor, en la que puedas jugar con leones, tigres y osos, y en la que ¡jamás te sentirás cansado. ¿A que suena genial? Es nuestra responsabilidad hacer que nuestros hermanos y hermanas en Cristo estén al tanto de esta gran oportunidad, antes de que sea demasiado tarde. Jamás debemos sentir que tenemos todo el tiempo del mundo. Los días se convierten en meses y los meses en anos. Si no te has dado cuenta, el Señor dijo que acortaría el tiempo, o que haría que el tiempo transcurriera más rápido. Hace poco me di cuenta de que el tiempo pasa volando. El que podía ser el pueblo de Dios esta mu- riendo sin haber oído hablar de él, todo porque sentimos temor o sencillamente porque estamos demasiado empecinados en las cosas terrenales. Cuando te sumerges en asuntos mundanos, es posible que te pierdas los gozos celestiales. ¡Hagamos de este ano un ano de hallazgos, de plenitud, de alegría, de paz y de propósito!

PARA COMENTAR

1. ¿He perdido de vista mi propósito en la vida?

2. ¿Estaré en condiciones de reclamarlo?

3. ¿Qué puedo hacer para motivar la unidad de manera efectiva, contribuyendo a la salvación del pueblo de Dios?

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