Trabajar para Dios

Cómo actuar: Mateo 20: 26-27

Si has sido miembro del Club de Conquistadores, recordarás que desde pequeños se nos ha ensenado que debemos ser «siervos de Dios y amigos de todos». Dios nos llama a que no solo le sirvamos a él, sino también a los demás. Todos queremos convertirnos en obreros de Dios, salir a hacer su voluntad y responder cuando él nos llame. Recuerdo algo que mi profesor de religión de secundaria me dijo: «Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a los que llama». ^Cómo será que Dios nos capacita para ser sus siervos y obreros?

«£Cómo será que Dios nos califica para ser sus siervos y obreros?»

Estoy seguro de que hay muchas personas que preguntan cómo pueden convertirse en obreros y siervos de Jesús. Pues bien, hay varios requisitos para ser obrero de Cristo, pero por falta de espacio mencionaré apenas tres.

No te avergüences de servir a los demás. Jamás deberíamos avergonzarnos de servir a los demás por temor a lo que piensen de nosotros. Mateo 25: 40 dice «que todo lo que hicieron por uno de estés hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron». Todo lo que hagas por los demás, especialmente por los necesitados, lo estás haciendo por Jesucristo. En 2 Timoteo 2: 15 también se nos dice que no debemos avergonzarnos de hacer un uso correcto de la verdad.

Anima a los demás. Dios nos ha llamado a servirlo y a dar testimonio de él. Él quiere alentarnos a todos, no solo a los creyentes, sino también a los que están descubriendo la fe. En Tito 1: 9 leemos: «Debe apegarse al verdadero mensaje que se le ensenó, para que también pueda animar a otros con la sana enseñanza y convencer a los que contradicen». Por lo tanto, alentemos a aquellos que tal vez tienen dificultades en su relación con Cristo y desafiemos a los que intentan contradecir la Palabra de Dios.

Practica la humildad. La humildad es con mucho la mejor cualificación que necesitamos para colaborar con Dios. Juan 13: 1-20 describe un acto supremo de humildad cuando Jesús lavó los pies de los discípulos. Jesús se humilló y sirvió a sus discípulos lavándoles los pies, a pesar de que ellos no sabían por qué lo hacía. Después de que Jesús concluyó aquella tarea, dijo: «Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho. Estoy seguro de que ningún servidor es más que su Señor, y que ningún enviado es más que el que lo envía» (Juan 13: 1546). Jesús sentó este ejemplo y además les dijo que hicieran lo mismo.

PARA COMENTAR

1. ¿Por qué es tan importante la humildad al servir a Dios?

2. ¿Qué puedes hacer para animar a aquellos que son nuevos en la fe? [Y a los que llevan años en la iglesia pero que titubean respecto a sus creencias?

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