Ejemplos de unidad

«El cuerpo humano, aunque está formado por muchos miembros, es un solo cuerpo. A si también Cristo». 1 Corintios 12: 12

La luz de Dios no solamente nos da esperanza y fortaleza, sino que nos ayuda a apoyarnos mutuamente en caso que experimentemos dolor y sufrimiento. Cuando nos unimos como cuerpo de Cristo, ¿qué imagen damos a los no creyentes?

La teja número 92

Introducción: Efesios 2:19-20

La casa de juegos estaba casi terminada, tan solo faltaban las tejas del techo. Cuando la última pieza fue asegurada en su lugar, todos respiraron con alivio.

La señora Puerta convoco una reunión. Precisamente cuando comenzaba a dar la bienvenida, las puertas de la escuela se abrieron con un estallido y los alumnos de primer grado corrieron hacia la casa de juegos recién construida. Treparon al techo, ensuciaron las ventanas y golpearon la puerta. Los niños se aseguraron de explorarlo todo. Puerta y Ventana estaban prácticamente abrumadas por la atención que estaba recibiendo la casa de juegos, pero se sentían amadas. No querían que los niños se fueran. S in embargo, no todos disfrutaron de la experiencia.

Ella se soltó.

A la teja 92 no le gustaban los niños. No le gustaba el recreo. No le gustaba su trabajo. No lo veía como un acto de amor, sino más bien como una molestia. Deseó poder irse y pronto le llego su oportunidad.

Un día, se desencadeno una tormenta feroz, afectando al patio del recreo. Todas las partes de la casa de juegos se abrazó con fuerza a su compañera para no salir volando. Todas, excepto la teja 92. Ella no quería ser retenida. Quería dejar la casa de juegos y hacer lo suyo. Sus amigos vocearon palabras de ánimo e intentaron convencerla de que resistiera, pero ella no los escuchó. Se soltó y pronto una ráfaga de viento la arrancó del grupo y la hizo caer lejos, en un charco.

Al día siguiente, el patio de juegos era un desastre, bojas y ramas por todas partes. La casa, sin embargo, se mantuvo intacta, a excepción del agujero visible dejado por la teja 92. Las partes se sentían tristes al ver que se había ido y nadie podía llenar aquel vacío como lo había hecho ella.

Durante el recreo, los niños corrieron a la casa de juegos y jugaron dentro de sus acogedoras paredes. Mientras la teja 92 miraba de lejos, sintió lástima por todos sus compañeros. Aunque estaba en un charco, estaba mucho más feliz mirando desde lejos, hasta que llego el día en que, sin la protección de los demás, fue arrastrada hacia el desagüe por la lluvia. No paso mucho tiempo antes de que comprendiera que cuando estas con amigos y familiares en comunidad, puedes lograr muchas más cosas que cuando estás solo.

Efesios 2: 19 y 20 dice: «Son miembros de la familia de Dios. Ustedes son como un edificio levantado sobre los fundamentos que son los apóstoles y los profetas, y Jesucristo mismo es la piedra principal». Cristo es nuestra piedra angular y juntos somos su casa. Como familia de la iglesia, cada uno de nosotros tiene una parte importante que desempeñar: aferrarse el uno al otro y al mismo tiempo tender la mano a aquellos que sienten deseos de alejarse.

Según continuamos unificando a nuestra iglesia, recordemos que nuestra función es seguir construyendo sobre nuestro cimiento, crecer en número como la familia de Dios y no perder a nadie en el proceso.


Lisa Poirier, Silver Spring, Maryland, USA

03/11/2018

Ejemplos de unidad

04/11/2018

Encajamos de lo más bien

05/11/2018

Apartado por la verdad para el templo de Dios

06/11/2018

La clave de la supervivencia

07/11/2018

Tratar bien a los demás

08/11/2018

La unidad en la iglesia y los jóvenes

09/11/2018

Hay un lugar para todos