Enseñanzas de los viajes misioneros de Pablo

Logos: Hechos 19:1-7, 23-41; 20:15-27; 20:7-12; 2 Corintios 4: 8-14; Hechos 21:10-14

Redefinir el cristianismo (Hech. 19:1-7)

Juan el Bautista preparó el camino para Cristo, bautizando a la gente y llamándola al arrepentimiento. Durante aquel tiempo, Juan habló ampliamente del Mesías que habría de bautizar con el Espíritu Santo. Sin embargo, Pablo encuentra discípulos en Éfeso que no habían oído hablar del Espíritu Santo. El camina con ellos por la senda de la memoria y reconocen que ciertamente recibieron el bautismo de Juan. En ese punto, Pablo comienza a aclarar las cosas. Les explica que Juan el Bautista llamaba al arrepentimiento y a creer en Jesucristo, quien es capaz de confirmar su salvación. La creencia en Cristo se completa luego del bautismo y de la recepción del Espíritu Santo (Efe. 1: 13). La unción del Espíritu Santo es una de las características fundamentales de los cristianos. Ahí es donde el creyente comienza una nueva vida con y en Cristo.

Una adoración comercializada (Hech. 19:23-41)

Parece ser que, para los ciudadanos de Éfeso, la religión era un negocio. Éfeso era un centro de comercio disfrazado de religión y contaba con tradiciones profundamente arraigadas en la idolatría. Según dice un comentarista: «Los orfebres de Éfeso consideraban que su gremio estaba bajo el patrocinio especial de Artemisa, en cuyo honor se fabricaban muchas de sus mercancías. Entre ellas había objetos de plata en miniatura, que eran una imagen de la diosa y que sus devotos compraban para dedicarlas al templo. La venta de estos objetos era una considerable fuente de ingresos para los orfebres».1

La presencia de Pablo en Éfeso provoco disturbios entre los ciudadanos que se beneficiaban de aquella idolatría. Sin embargo, se observa la mano guiadora de Dios en todo este episodio cuando el administrador de la ciudad dispersa a la multitud y decreta una solución amistosa para el problema. Ejemplos parecidos podrían surgir en nuestros viajes misioneros hoy. Pablo enfrentó esas situaciones con cautela, en oración y mostrando una total dependencia de Dios. Tuvo que sufrir por causa de sus éxitos, pero no se dio por vencido. Al final, pudo dejar un rastro de iglesias en Éfeso con más creyentes que los que había a su llegada.

Pablo, siervo de la gente (Hech. 20:15-27)

El discipulado tiene que ver con un liderazgo de servicio, con un sacrificio que Cristo mismo tipificó (Fil. 2: 7). Pablo era siervo de Cristo y estaba comprometido con la tutoría de líderes que perpetuarían la causa del evangelio en Éfeso, incluso en su ausencia. Se veía a sí mismo como un siervo de Cristo (Rom. 1:1; Col. 1: 7; 4: 7). «Cuando un hombre verdaderamente se considera a sí mismo como un siervo de Cristo, tomará la toalla y el lavacro como lo hizo Jesús (Juan 13: 1-17), y servirá a los demás por amor. La norma del mundo es enseñorearse sobre los demás, mientras que el camino de Cristo afirma que el más grande de entre nosotros debería ser el servidor de todos (Mar. 10: 42-45)».2

A través del ejemplo de Pablo, debemos considerarnos como sirvientes que trabajan en nombre de Cristo para terminar la tarea que él comenzó. Otra lección que podemos aprender de aquel discurso de despedida es que Pablo sirvió con integridad y transparencia. Vivió su vida ante sus hermanos abiertamente, sin nada que ocultar. Esto sucede tan solo cuando reconoces que eres un siervo del Señor, quien te conoce interna y externamente.

La gloria de un misionero es ver que la gracia de Dios llegue a más personas, con el propósito de que puedan entregar sus vidas a Cristo.

La obediencia a la Palabra de Dios y la dependencia del Espíritu Santo (Hech. 21:10-14)

Pablo era consciente de los peligros que lo acechaban en su camino, mientras proseguía con su misión. Pero no había marcha atrás: ya lo había entregado todo a Jesús. Un día, llego un profeta, que predijo lo que le esperaba a Pablo. Su arresto era inminente y sus compañeros tuvieron miedo. Por su parte, Pablo se lo tomo con calma y declaro que estaba listo para dar su vida por amor a Cristo. Quizá la misión nos lleve a lugares y situaciones que podrían asustarnos. Algunos lugares son demasiado fríos, con temperaturas bajo cero. Otros están destruidos por la guerra y por constantes conflictos civiles. De todos modos, si comenzamos nuestra misión confiando en Jesús, nada nos impedirá lograr nuestros objetivos en el nombre de él. Pablo pudo resucitar muertos y hacer milagros (Hech. 20: 7-12) porque confiaba en un poder superior. Cuando eso sucede, sencillamente nos convertimos en instrumentes para cumplir los objetivos de Dios. Pablo siempre busco a Dios mediante su Palabra, además de que oraba en forma diligente.

Cuando Dios está al timón (2 Cor. 4:8-14)

En la Carta de Pablo a los Filipenses, él menciona que podría enfrentar cualquier situación gracias al poder de Cristo (Fil. 4: 13). Pablo está convencido de que la gracia de Dios es suficiente para librarlo en cualquier dificultad y tribulación que se presente. Él sabe del temor y la oposición que puede encontrar en su camino, y aun así confiesa que una vez que Dios está en el asiento del conductor, podemos crecer en fuerza y fortaleza para superar toda penuria.

Al proclamar el evangelio enfrentaremos peligros en diversos lugares, al igual que le pasó a Pablo. Además podemos perder amigos, o ser lastimados por causa del amor de Cristo. Sin embargo, en medio de todo eso, debemos estar preparados para dar la vida por él. La gloria de un misionero es ver que la gracia de Dios llegue a más personas, con el propósito de que puedan entregar sus vidas a Cristo.

PARA COMENTAR

1. ¿Qué parecidos y qué diferencias ves entre Éfeso y nuestras ciudades modernas?

2. Si Pablo fuera misionero en alguna de nuestras ciudades, ¿cómo crees que habría actuado?

3. ¿Qué otras enseñanzas podemos aprender de la obra misionera realizada por Pablo en Éfeso, que podrían ayudarnos en nuestra obra misionera actual?

1. F. R Bruce, The Book of Acts, The New International Commentary on the New Testament, p. 374. | 2. https://bible.org/seriespage/lesson-51-godly-leadership-acts-2017-21.

Dismas Okello, Ndhiwa, Kenya

01/09/2018

El tercer viaje misionero

02/09/2018

Enseñanzas de los viajes misioneros de Pablo

03/09/2018

El significado de una gira misionera

04/09/2018

Alcanzar los objetivos

05/09/2018

Siguiendo las huellas de Pablo

06/09/2018

Mis objetivos misioneros

07/09/2018

Una travesía de más de dos mil kilómetros