Mateo 24 y 25

“Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aún a los elegidos” (Mateo 24:24).

¡Listo para su regreso!

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El 6 de agosto de 1945, en Hiroshima había 280.000 civiles, además de 43.000 soldados. La gente se dedicaba a sus rutinas diarias esa mañana, sin conocer la horrible intención de los Estados Unidos de atacar. Al comenzar el día para aquellos desprevenidos japoneses, un solo avión meteorológico B-29, que llevaba una bomba atómica, realizó su golpe mortal.

Los sobrevivientes recuerdan la experiencia Indescriptible de la devastación que aniquiló su ciudad. Para ellos, fue el “fin del mundo”. Se dice que un sobreviviente dijo: “Todos los edificios que podía ver estaban incendiados”. Un pastor expresó: “¡Este fue el juicio de Dios sobre los hombres!” Cualquiera que haya sido su reacción, así como el Israel de antaño, no sabían de la hora de su visitación.

¿Estaban preparadas las personas de esta gran ciudad para este ataque? ¿Podía alguna cosa haberlos salvado de la tecnología superior de una bomba atómica? ¿Qué podría haberles advertido de la destrucción total de esta ciudad? ¿Será igual para nosotros, al aguardar el fin del mundo en la segunda venida de Jesucristo a la Tierra?

La Biblia nos cuenta que “en los últimos días vendrán tiempos difíciles” (2 Timoteo 3:1)… ¡Como si las cosas no estuvieran mal ya! Entonces, es importante que los hijos de Dios estén preparados para lo que será la mayor sacudida de todos los tiempos. Para este fin, fijemos la mirada en quien conoce el comienzo y el final: CRISTO, la clave para nuestra preparación.

¿Recuerdas la parábola de las diez vírgenes y la parábola de los talentos? ¡Jesús quería que supiéramos lo que se viene! En Mateo 24:25, Jesús declara: “Fíjense que se lo he dicho a ustedes de antemano”. Jesús espera que confiemos y creamos en su infalible Palabra profética, a fin de estar listos para aquel día. Si deseas protegerte contra el engaño, las distracciones terrenales y las falsas alarmas espirituales, debes sumergirte en la Palabra y permanecer allí todos los días. La Palabra de Dios nos enseña cómo velar y orar.

¡El Señor está viniendo! Vivamos fielmente por él hasta ese día. “Por tanto”, agregó Jesús, “manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora” (Mateo 25:13).

Hazel Guthrie, St. Michael, Barbados

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