Las Deudas: Una Decisión Diaria

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmo 37:21; Mateo 4:3-10; Mateo 6:33; Deuteronomio 28:12; Proverbios 13:11; Proverbios 21:5; 2 Corintios 4:18.

PARA MEMORIZAR:

“Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley” (Rom. 13:7, 8, NVI).

A veces puedes encontrar a alguien que esté dispuesto a prestarte dinero. Tal vez esa persona realmente quiere ayudarte a salir de un atasco financiero. Pero en la mayoría de los casos, la gente no presta dinero de corazón. Presta dinero porque quiere ganar más dinero a cambio.

Por supuesto, en determinadas circunstancias, como la compra de una casa o un automóvil, la construcción de una iglesia, o por estudios, necesitamos pedir dinero prestado. Pero debe hacerse de la manera más sabia posible, con la determinación de cancelar la deuda cuanto antes.

Sin embargo, debemos ser cuidadosos. Gastar dinero que no tenemos es la puerta de entrada del pueblo de Dios para “hace[r] que la codicia y el amor de los tesoros terrenales sean los rasgos sobresalientes de su carácter. Cuando estos rasgos los dominan, la salvación y la gracia pierden importancia” (PE 267).

Debiéramos mejorar nuestras destrezas y habilidades para poder ser disciplinados y hacer todo lo posible para evitar endeudarnos. Esta semana veremos lo que dice la Biblia acerca de la deuda.

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