Mayordomos después del Edén

Lee para el estudio de esta semana

Isaías 22:14-18; 1 Corintios 4:1, 2; Colosenses 2:2, 3; Efesios 6:13-17; 2 Corintios 5:10.

Para memorizar

“Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones” (1 Tes. 2:4).

El primer trabajo de Adán y Eva implicaba mayordomía. Se les dio el jardín del Edén y toda la creación para cuidar, disfrutar y señorear (Gén. 2:15), aunque no poseían nada de eso: eran administradores de lo que el Señor les había confiado.

Esta semana observaremos más de cerca la definición de mayordomo después de la caída, luego de que nuestros primeros padres fueron expulsados del Edén. Es decir, nosotros también somos mayordomos, pero en un mundo muy diferente al que Adán y Eva disfrutaron primeramente.

¿Qué es la mayordomía? Algunos personajes bíblicos revelan lo que es un mayordomo por su modo de vida. Otros pasajes lo definen con mayor claridad. Cuando llegamos a ser mayordomos de Dios, cambiamos nuestro enfoque: dejamos de centrarnos en el mundo y sus valores materialistas para centrarnos en el Creador y su misión. Al igual que con Adán y Eva, Dios nos confía responsabilidades de origen divino. Sin embargo, desde la caída en el Edén, la tarea de la mayordomía ha cambiado porque, junto con las responsabilidades de cuidar el mundo material, también se nos encomienda ser buenos mayordomos de las verdades espirituales.

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