La mayordomía... ¿Es más que el dinero?

“En el día de la ira de nada sirve ser rico, pero la justicia libra de la muerte […] El que confía en sus riquezas se marchita, pero el justo se renueva como el follaje” (Proverbios 11:4, 28).

Introducción > Salmo 50:10; 119:11

Cuando piensas en la palabra “mayordomía”, ¿qué se cruza por tu mente? Si eres como yo, lo primero en que piensas es en dinero. A menudo, oímos que debemos ser mayordomos de nuestras finanzas; pero la mayordomía Involucra mucho más. Una de las definiciones de “mayordomía” es “la actividad o trabajo de proteger y ser responsable por algo”. Con esa idea en mente, hay muchas cosas que vale la pena cuidar y proteger.

Cuando pasas tiempo protegiendo lo que es importante para ti, es una señal de que te preocupas profundamente por esa cosa o persona. Pongamos la mayordomía en el contexto de nuestra relación con Dios. El Salmo 50:10 dice: “Pues míos son los animales del bosque, y mío también el ganado de los cerros”. Dios es el dueño de todo, y nos lo dará a nosotros según considere mejor. Nuestro trabajo es cuidar de todo lo que nos da. En Génesis se nos dice que somos creados a imagen de Dios. Como fuimos creados a imagen de Dios, hemos de exhibir el carácter de Dios. Entre todas las cosas de las cuales debemos ser mayordomos, lo más importante es ser buenos mayordomos del carácter de Dios.

Cuando me detuve a meditar en este concepto importante, vino a mi mente el Salmo 119:11. Dice: “En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti”. Para poder ser un buen mayordomo del carácter de Dios, realmente tengo que entender qué es lo que este abarca. Para lograr eso, debo pasar tiempo con la Palabra de Dios, porque allí es donde se revela su carácter. Hemos sido llamados a exhibir el verdadero carácter de Dios contra los intentos del diablo de desacreditarlo; por eso, es tan importante entender que hemos sido llamados a representar su carácter y cómo es este realmente. Si fuimos hechos a imagen de Dios, entonces el carácter de Dios está a la vista de todos. Por tanto, la pregunta es: ¿cómo es el carácter de Dios y de qué modo podemos llegar a ser buenos mayordomos de él?

Es cierto que debemos ser buenos mayordomos de nuestro tiempo y dinero, pero Dios nos está pidiendo que seamos más que solo mayordomos de las cosas materiales. Exploremos esta semana de qué forma hemos de ser buenos mayordomos del carácter de Dios en todos los aspectos de la vida.

Brittni James, Meridian, Misisipí, EE.UU.

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