Hijos de la Promesa

Read for This Week’s Study

Romanos 9.

PARA MEMORIZAR

“De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Rom. 9:18).

“COMO ESTÁ ESCRITO: A JACOB AMÉ, mas a Esaú aborrecí […]. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca” (Rom. 9:13, 15).

¿De qué está hablando Pablo aquí? ¿Qué pasa con el libre albedrío del ser humano sin el cual casi nada de lo que creemos tendría sentido? ¿No somos libres de elegir o rechazar a Dios? ¿O estos versículos enseñan que algunos son elegidos para ser salvos y otros para que se pierdan, independientemente de sus decisiones personales?

La respuesta la encontramos contemplando el cuadro más amplio de lo que Pablo está diciendo. Pablo sigue una línea argumentativa en la que intenta mostrar el derecho de Dios a escoger a aquellos a quienes él usará como sus “escogidos”. A fin de cuentas, Dios es quien tiene la responsabilidad nal de evangelizar el mundo. Por lo tanto, ¿por qué no puede elegir como sus agentes a quienes él quiere? Mientras que Dios no le quite a nadie la oportunidad de la salvación, esa acción por parte de Dios no es contraria a los principios del libre albedrío. Más aún, no es contraria a la gran verdad de que Cristo murió por todos los seres humanos, y su deseo es que todos obtengan la salvación.

Mientras recordemos que Romanos 9 no está hablando de la salvación personal de los que menciona, sino de su llamado a hacer una obra determinada, el capítulo no presenta dificultades.

02/12/2017

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Para Estudiar Y Meditar