EL DÍA DEL SEÑOR

EL DÍA DEL SEÑOR

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Pedro 3:1, 2; Juan 21:15-17; 2 Pedro 3:3-13; Salmo 90:4; Mateo 24:43-51; 2 Pedro 3:14-18.

PARA MEMORIZAR:

“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!” (2 Ped. 3:11).

EN EDADES PASADAS, las personas que no creían en Dios eran consideradas indignas de confianza, e incluso potencialmente peligrosas. ¿Por qué? La idea era simple: si no creían en Dios, entonces no creían en un juicio futuro en el que tendrían que responder ante el Señor por sus hechos. Sin este incentivo, las personas tendrían una mayor tendencia a hacer el mal.

Aunque hoy ese pensamiento es más bien anticuado (e incluso “políticamente incorrecto”), no podemos negar la lógica y el razonamiento detrás de él. Por supuesto, muchas personas no necesitan el temor de un juicio futuro a fin de hacer lo correcto. No obstante, al mismo tiempo, la perspectiva de responder ante Dios podría, ciertamente, ayudar a motivar un comportamiento correcto.

Como hemos visto, Pedro no tenía temor de advertir acerca del juicio que enfrentarán los malvados ante Dios, porque la Biblia es clara en cuanto a que ese juicio vendrá. En este contexto, Pedro habla sin ambigüedades acerca del fin de los tiempos, el Juicio, la segunda venida de Jesús y el momento en el que “los elementos ardiendo serán deshechos” (2 Ped. 3:10). Pedro sabía que todos somos pecadores y, así, con semejante perspectiva delante de nosotros, exclama: “¡Cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!” (2 Ped. 3:11).

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