VIVIR PARA DIOS

VIVIR PARA DIOS

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Pedro 3:8-12; Gálatas 2:20; 1 Pedro 4:1, 2; Romanos 6:1-11; 1 Pedro 4:3-11; 2 Samuel 11:4.

PARA MEMORIZAR:

“Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal” (1 Ped. 3:12).

LOS ESCRITORES DE LA BIBLIA CONOCÍAN la realidad de la pecaminosidad humana. ¿Cómo no conocerla? El mundo apesta a pecaminosidad. Además, conocían la suya propia (ver 1 Tim. 1:15). También sabían cuan grave era; después de todo, solo bastaba con ver lo que era necesario que sucediese (la muerte de Jesucristo en la Cruz) para que se resolviera el problema del pecado. Así de profunda y extensa es la realidad del pecado.

No obstante, los escritores de la Biblia también eran muy conscientes del poder de Cristo para cambiar nuestra vida y hacernos nuevas personas en él.

Esta semana, Pedro sigue esa misma línea de pensamiento: la clase de vida nueva que los cristianos tendrán en Cristo después de haberse entregado a él y ser bautizados. De hecho, el cambio será tan grande que otras personas lo notarán. Pedro no dice que este cambio será siempre fácil; es más, el apóstol habla de la necesidad de sufrir en la carne (1 Ped. 4:1) a fin de obtener la victoria que se nos promete.

Pedro continúa con una temática que impregna la Biblia entera: la realidad del amor, en la vida de un creyente en Jesús. “El amor”, escribe, “cubrirá multitud de pecados” (1 Ped. 4:8). Cuando amamos, cuando perdonamos, estamos reflejando lo que Jesús ha hecho y sigue haciendo por nosotros.

22/04/2017

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23/04/2017

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PARA ESTUDIAR Y MEDITAR